En este último año ha estado de moda el tema de la inteligencia artificial, sobre todo en la IA Chat GPT y su integración con los servicios y buscadores, este modelo de “OpenAI” tuvo llegada en muchos campos profesionales, uno de ellos es el legal.

Ahora bien, aunque la IA puede optimizar tiempos y realizar tareas de forma más rápida que un humano, no es más que una herramienta. Bufetes internacionales como Allen & Overy, uno de los cuales ha comenzado el uso de IA en sus funciones diarias, ha declarado y consideran que todavía una IA no podría ser un sustituto del abogado, sino más bien un apoyo de tiempo completo, esta firma utiliza a “Harvey”, un software basado en GPT que realiza funciones de análisis y redacción que reduce considerablemente la carga de trabajo a sus juristas.

Es importante mencionar que, varias de las firmas mundiales pioneras en el uso de IA basada en GPT consideran que es necesaria la presencia de abogados que ejecuten revisión y controles de lo producido por una IA, ya que estos sistemas podrían cometer errores. Una de las desventajas de modelos basados en GPT es que suelen presentar información errónea como si fuera cierta. Entre los ejemplos más conocidos en la actualidad, es la IA “Bard”, una inteligencia artificial que ha degenerado en explicar teorías que no tienen sustento científico o conspirativas como si estas fueran reales. Recordemos que las IA son imitaciones de la inteligencia humana, por ende, estas también pueden tener ciertos sesgos cognoscitivos o errores de entendimiento.   

Otro punto de inflexión y preocupación en el gremio de abogados y sobre todo de empresarios-abogados, es el hecho de que no nos encontramos en la capacidad de transferir la responsabilidad a esta tecnología y es en este punto, en el que se podría abrir un amplio abanico de discusiones en relación a los responsables por deficiencias en el producto que entregan las IA, a ello súmese lo complejo de la situación cuando se trata de un trabajo «entregable» a un cliente. 

En conclusión, por el momento se coincide entre desarrolladores, como las firmas legales, que las herramientas de IA no reemplazan el trabajo de un abogado, simplemente lo liberan para hacer otras cosas. Es decir, tienen la capacidad para remodelar la práctica del derecho, pero no de extinguirla.[1]

La información aquí publicada no constituye consejo ni asesoría legal puntual, siendo su función meramente informativa.

Bryan Escaleras Martínez

Asociado

 

[1]              Ver Imagen de Freepik

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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